Mes: noviembre 2017

La Dieta Paleolítica (mitos y verdades)

Seguro que habéis oído hablar del movimiento “paleo”. Y es que aunque pueda parecer una incongruencia, lo “paleo” está de moda. En esta entrada os contamos qué es, qué sacrificios requiere y en qué evidencia se basa.

Un poquito de historia

No fue hasta hace unos 12.000 años (un suspiro en comparación con los casi tres millones que hace que nuestros ancestros bajaron de los árboles y empezaron a caminar erguidos), que el ser humano aprendió a domesticar los recursos naturales para procurarse alimento. La llamada revolución neolítica trajo consigo la agricultura y la ramadería, fomentando los asientamientos sedentarios junto a ríos y cultivos, que poco a poco evolucionarían a poblados y ciudades. Hasta entonces, sin embargo, durante los casi tres millones de años de evolución humana previos al descubrimiento de la agricultura, en la llamada era paleolítica, nuestros ancestros se organizaban en clanes de cazadores y recolectores.

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Vitamina B1 (alimentando tu cerebro)

Un poquito de historia

Recién estrenado el siglo pasado, el bioquímico estadounidense Casimir Funk quiso comprobar su sospecha de que la falta de nutrientes en el organismo era la causa directa de algunas enfermedades.

Para probar su hipótesis, estudió los hábitos alimentarios de varios grupos de marineros y sus patologías. Así fue como en 1911 identificó una sustancia, presente en la cascarilla del arroz integral, que protegía a los tripulantes de cierto barco japonés del beriberi (una enfermedad común en los navíos asiáticos que se alimentaban a base de arroz blanco). Esta sustancia protectora se denominaría años después tiamina o vitamina B1. Fue el propio Funk quien propuso bautizar a estos “factores accesorios de la alimentación”, como se llamaban hasta entonces, con el nombre de vitaminas, cuya etimología es vita (por vida) y amina (por “sustancia que contiene amoníaco”). (más…)

Es tiempo de… ¡setas!

Sí, puede que nos dé pereza llevar siempre un paraguas encima por si acaso, pero las lluvias y la bajada de temperaturas traen consigo algo más que resfriados: las deliciosas setas de otoño.

Un poquito de biología

Al contrario de lo que cabría esperar, los hongos no son vegetales, sino que constituyen en sí mismos su propio reino (a caballo entre los reinos animal y vegetal). Esta diferenciación taxonómica se basa en su sistema de alimentación, ya que:

  • las plantas se alimentan mediante la función clorofílica que realizan ellas mismas;
  • los animales lo hacen por ingestión y digestión interna; y
  • los hongos, en cambio, logran los nutrientes que necesitan mediante un sistema único de digestión externa y absorción.

Es decir, los hongos se alimentan vertiendo enzimas digestivas sobre el sustrato en el que se desarrollan (la tierra, la madera, el estiércol, el carbón, las plantas y los animales, terrestres o acuáticos) y absorbiendo luego los nutrientes resultantes de esa digestión. (más…)

Vitamina A (cuidando la piel, la vista y el sistema inmune)

Un poquito de historia

La primera vez que se identificó la importancia de la vitamina A fue en 1917, en la Universidad de Wisconsin, Estados Unidos. Sus descubridores, McCollum y Davis,  estudiaban el papel de las grasas en la dieta cuando dieron con una molécula que inicialmente llamaron “sustancia liposoluble A”. Dos años después, se descubrió la asociación de la vitamina A con los pigmentos presentes en algunas verduras de hoja verde y hortalizas naranjas y amarillas, los carotenoides. Éstos actúan a modo de provitamina A, es decir, proporcionan al cuerpo el combustible necesario para que él mismo sintetice vitamina A. Desde aquellos primeros estudios, la vitamina A se ha ganado a pulso su reputación de esencial a medida que se identificaba su implicación en decenas de procesos corporales.

Tened en cuenta que

La vitamina A forma parte de las llamadas vitaminas liposolubles, es decir, aquéllas (junto con la D, la E y la K) que pueden diluirse en lípidos o grasas. La ventaja de esta característica es que podemos almacenar vitamina A en el hígado y en nuestras células grasas, lo que resulta esencial para asegurar nuestra supervivencia en épocas de carencia. El inconveniente, sin embargo, es que acumular una cantidad excesiva de vitamina A puede resultar tóxico. Se sabe que dosis de aproximadamente 300mg en adultos y 100mg en niños causan pérdida de cabello, vómitos, dolores de cabeza, problemas en los huesos y lesiones hepáticas. A pesar de que estas cantidades son casi imposibles de consumir a partir de la dieta, sí conviene que prestemos especial atención a los complejos vitamínicos que podamos tomar.

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Celiaquía: sin gluten, por favor

Un poquito de historia

¿Habéis oído hablar de los “banana babies“? En los años 20 del siglo pasado, se conocía así a los niños que se sometían al único tratamiento conocido para la enfermedad celíaca: una dieta que consistía única y exclusivamente en bananas.

Y es que no fue hasta la década de los 50 cuando un pediatra holandés, Willem-Karel Dicke, se dio cuenta de que la carencia de pan en que les había sumido la posguerra había reducido significativamente la incidencia de enfermedad celíaca e identificó el trigo como desencadenante de la enfermedad.

A partir de ese feliz momento, los celíacos diagnosticados pudieron dejar en el olvido la inefable dieta del plátano. A cambio de recuperar su salud, sin embargo, deberían seguir de por vida una alimentación exenta de gluten.

¿Qué es?

La celiaquía es una enfermedad inflamatoria crónica que se da como consecuencia de una intolerancia al gluten, una proteína presente en algunos cereales como el trigo, la cebada y el centeno. Forma parte de las llamadas patologías autoinmunes, ya que es el propio sistema inmune del celíaco quien ataca y destruye los tejidos intestinales cuando detecta la presencia de gluten. (más…)