Es tiempo de… ¡setas!

Sí, puede que nos dé pereza llevar siempre un paraguas encima por si acaso, pero las lluvias y la bajada de temperaturas traen consigo algo más que resfriados: las deliciosas setas de otoño.

Un poquito de biología

Al contrario de lo que cabría esperar, los hongos no son vegetales, sino que constituyen en sí mismos su propio reino (a caballo entre los reinos animal y vegetal). Esta diferenciación taxonómica se basa en su sistema de alimentación, ya que:

  • las plantas se alimentan mediante la función clorofílica que realizan ellas mismas;
  • los animales lo hacen por ingestión y digestión interna; y
  • los hongos, en cambio, logran los nutrientes que necesitan mediante un sistema único de digestión externa y absorción.

Es decir, los hongos se alimentan vertiendo enzimas digestivas sobre el sustrato en el que se desarrollan (la tierra, la madera, el estiércol, el carbón, las plantas y los animales, terrestres o acuáticos) y absorbiendo luego los nutrientes resultantes de esa digestión.

La belleza no lo es todo

Lo que llamamos seta, es el cuerpo fructífero o la fruta de algunos hongos. Aunque en nuestros bosques existen decenas de especies comestibles, debemos ser muy cuidadosos con las setas que no conozcamos. Existen algunas setas muy llamativas pero ciertamente venenosas (como la bella amanita, la típica seta roja a topos blancos en la que vivía David el Gnomo), que pueden llegar a ser mortales. Nunca consumáis una seta a menos que estéis 100% seguros de que no entraña ningún peligro.

Deliciosas y nutritivas

Los hongos comestibles, además de ser deliciosos, tienen un perfil nutricional excepcional. Las especies que solemos encontrar en nuestra mesa (como los rebozuelos, los boletus, los níscalos, los champiñones o las trufas), nos aportan:

  • muy pocas calorías¹ (100gr de champiñón, por ejemplo, apenas aportan 15 Kcal);
  • proteínas de gran valor biológico²;
  • muy bajo porcentaje de grasas (apenas aportan una media de 0,5% en peso);
  • fibra dietética (100gr. de boletus, por ejemplo, aportan 3g de fibra);
  • vitaminas (A, B1, B2, B3, B6 y C); y
  • minerales (hierro, potasio, calcio, magnesio, fósforo y sodio³).
  1. Son perfectas para incluir en las dietas hipocalóricas para perder peso.
  2. Resultan cruciales para que veganos y vegetarianos alcancen las ingestas de proteínas diarias recomendadas. 
  3. Aquéllos que sigáis una dieta baja en sodio, tened en cuenta que 100gr. de champiñón os aportarán hasta 12mg.

¿Cómo cocinarlas?

Otra ventaja de las setas es que apenas requieren cocción o habilidades culinarias. Las trufas están deliciosas simplemente ralladas o cortadas muy finas a modo de carpaccio en crudo. Los boletus, los níscalos, los rebozuelos o los champiñones quedarán exquisitos (y conservarán sus vitaminas) si los salteáis en un chorrillo de aceite de oliva (idealmente con ajo y perejil). Estarán listos en 3 minutos y acompañarán dignamente cualquier plato tanto de celebración como de diario. Gustarán y nutrirán a carnívoros, piscívoros, ovívoros, ovolácteovegetarianos y veganos por igual.

Las setas se merecen sin duda la etiqueta de súper alimento. Este otoño, aseguraos de incluirlas en vuestra cesta de la compra.

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