Vitamina B1 (alimentando tu cerebro)

Un poquito de historia

Recién estrenado el siglo pasado, el bioquímico estadounidense Casimir Funk quiso comprobar su sospecha de que la falta de nutrientes en el organismo era la causa directa de algunas enfermedades.

Para probar su hipótesis, estudió los hábitos alimentarios de varios grupos de marineros y sus patologías. Así fue como en 1911 identificó una sustancia, presente en la cascarilla del arroz integral, que protegía a los tripulantes de cierto barco japonés del beriberi (una enfermedad común en los navíos asiáticos que se alimentaban a base de arroz blanco). Esta sustancia protectora se denominaría años después tiamina o vitamina B1. Fue el propio Funk quien propuso bautizar a estos “factores accesorios de la alimentación», como se llamaban hasta entonces, con el nombre de vitaminas, cuya etimología es vita (por vida) y amina (por «sustancia que contiene amoníaco»).

Tened en cuenta que

La tiamina es esencial en el proceso de transmisión de los impulsos nerviosos entre el cerebro y la médula espinal. Además, resulta esencial para las rutas metabólicas que nos proporcionan energía a nivel celular a partir de los alimentos.

Sus posibilidades de reserva en el organismo son escasas, por lo que es crucial que la ingiramos regularmente. Se recomienda un consumo de tiamina diario de 1,4mg, lo que equivale a un tazón de cereales enriquecidos o una ración de carne de cerdo.

El consumo excesivo de alcohol, té o café afecta negativamente la absorción de esta vitamina, por lo que conviene limitarlos a dos tazas o copas diarias.

Si bien se ha demostrado que ingestas superiores a 3g por día resultan tóxicos (provocando insomnio, taquicardia, debilidad, dolores de cabeza e irritabilidad), es prácticamente imposible acercarse a esa cantidad a través de la dieta, tanto por la pequeña cantidad que contienen los alimentos como por la facilidad con que el exceso de tiamina ingerido puede expulsarse con la orina.

Su misión es

La tiamina es necesaria para la síntesis de acetilcolina, una sustancia que interviene en la transmisión nerviosa y resulta esencial para la memoria y la concentración. Los médicos suelen prescribir suplementos de esta vitamina para mitigar gran variedad de trastornos del sistema nervioso, como la esclerosis múltiple o las neuritis. También se ha demostrado que los suplementos de tiamina pueden prevenir y demorar el Alzheimer (la enfermedad propia de la vejez caracterizada por la desorientación y la pérdida de memoria).

Síntomas de déficit

La falta de tiamina, como ya adelantó Funk, provoca beriberi, cuyo significado en cingalés, el idioma de Sri Lanka, es «no puedo, no puedo». Quienes lo sufren se encuentran muy débiles porque la deficiencia de tiamina afecta al sistema nervioso, al tejido muscular, al tubo digestivo y al aparato cardiovascular, dificultando en extremo cualquier tarea.

Sin embargo, esta enfermedad es muy inusual en los países occidentales, donde a menudo es la ingesta excesiva de alcohol la causa directa del déficit de tiamina (que a su vez provoca cansancio, depresión, náuseas, dolor de cabeza, temblores y falta de memoria).

Fuentes

Encontramos tiamina en las pipas de girasol, los espárragos, la carne de cerdo, las naranjas, las patatas, la yema de huevo y los cereales integrales o enriquecidos. No dejéis de incluirlos en vuestra dieta habitual para que vuestro cerebro disponga del combustible que necesita para rendir al 150%.

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